Todo es f el ic i dá.

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Bienvenido a TODO ES "FELICIDÁ", blog oficial del artista plástico, escritor y poeta Jack Babiloni.

"ARTE TERAPÉUTICO Y EXPRESIÓN NO CANÓNICA", conferencia dictada por Jack Babiloni en el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid



Auténticos placer y honor para servidor haber impartido mi conferencia "Arte terapéutico y expresión no canónica" en el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid.


Muy agradecido al Consejo Estatal de Estudiantes de Medicina -y, más en concreto, a su División de Formación-, por su amable invitación.


Exordio de Jack Babiloni a propósito de la perentoria abolición del tauricidio



"Vivimos en una sociedad -panuniversal- dolorosamente antropocéntrica. Ello se recalca y resubraya cada vez que un torero muere mientras practica la tortura extrema con pretensión tauricida. Habría que aprovechar esta ocasión -primer torero que muere en un campo de exterminio de hervíboros en lo que va de siglo- para reactualizar el debate acerca de la aberrante involución que supone seguir manteniendo una tradición sanguinaria basada en la altamente improbable muerte de humanos y el aplastantemente mayoritario holocausto de no humanos. Se da la circunstancia, además, de que los bóvidos -por su evidente etología rumiante- carecen de pretensión asesina; no así los toreros, cuya "vocación" (sic) reside en la entronización del salvajismo y la barbarie como herramientas de exterminio (inconcebiblemente) legalizado. Más allá de estériles retruécanos antropológicos, trampas mitológicas y justificatorias sandeces simbólicas y culturalistas, el #tauricidio es -sencillamente- un constructo inmoral con zafias pretensiones de lectura heroica. Me permito recordar, por enésima vez, que este desalmado hábito humano no es -en modo alguno- una manifestación cultural, sino civilizatoria -al tiempo que incivilizada-, por razón obvia: el rasgo troncal de cualquier manifestación cultural reside en la elevación espiritual por medio de la excelencia ética, extremo axiomático -por inopinable-. Resulta vacuamente memo pretender parangonar la sublimidad de un fresco de Giotto, de una escultura de Miguel Ángel, de un lienzo de Picasso, de una sinfonía de Mahler o de un libro de filosofía estoica con la mezquina exaltación incompasiva que supone este indefendible hábito matarife. Es por esto por lo que cada vez que un tauricida muere presa de su errática propensión asesina, siempre es un buen momento para avivar la imperiosa obligación de abolir el tauricidio para siempre, ya que -por inversión argumental- el constante holocausto de rumiantes inofensivos por parte de profesionales de la muerte no parece cundir -de igual manera- sobre las potencialmente empáticas conciencias humanas que, en el caso de los filotauricidas son, bien se sabe, anestesiadamente irreceptoras de semejantes parámetros compasivos.

Cada vez que muere un #tauricida “en funciones” (sic), los mass media se cuajan de loas, églogas u odiseas -según los casos- tendentes a exigir respeto por una "actividad" (sic) profesada por humanos de analfabetizada propensión moral y casi unánime carácter iletrado, todas ellas inequívocas fallas formativas que pretenden ser sublimadas a través del enriquecimiento ilícito -pero aún bochornosamente legal- que supone anteponer la avaricia y el ansia económicas a la obligada prerreflexión exigible a todo humano que vive a costa de la explotación, la cosificación, la tortura y el holocausto de inofensivos seres sintientes.

El último tuit que dejó escrito el torero fallecido -4 de julio- ("con la mente puesta en #Teruel #FeriaDelAngel #Sábado #9J #SeguimosAvanzando #TVMadrid #TVCasillaLaMancha") demuestra su talante de absolutamente errónea ideación heroica, y trasluce claramente su total incompasión hacia sus incruentas víctimas herbívoras futuribles, y su terrible satisfacción -en forma de etiquetas- por el hecho de que este evento #tauricida fuera a ser retransmitido por Telemadrid -en su enésimo abuso de atribuciones contra toda norma deseable en cualquier televisión pública, por su obvia obligación educativa y pedagógica (la no defensa de espectáculos sanguinarios y éticamente indecentes).

Parece buen momento para recordar que lo que hoy todos los mass media recogen como desgracia no es sino el hecho colateral diferencial entre el salvajismo humano y la infinitesimal probabilidad de deceso de los toreros, lo que nuevamente confirma el arbitrario epíteto de "oficio de riesgo" a lo que no es más que una orquestadísima ritualización secular de la encerrona como hábito de exterminio de los humanos contra indefensos rumiantes acorralados.

Existe una inalienable obligación ética que consiste en el no cercenamiento de vida sintiente -humana o no-, basamento fundacional de cualquier filosofía, epistemología, ontología, etnología y antropología con vocación no involucionada.

Desde que comenzó el tercer milenio, el tauricidio ha sido el culpable en #España de alrededor de 72.000 asesinatos de hervíboros -a razón de unos 4.500 anuales, no sólo en cosos de exterminio sino también en "tradiciones populares" (sic)-, y –ayer- del fallecimiento de un matarife.

Hoy es buen momento para exigir la inmediata abolición del #tauricidio, una vejación secularmente ritualizada que aboga por el enquistamiento de la incompasión, la inempatía y la inmoralidad como fustes educativos, pedagógicos y culturalistas.

No.

La cultura y el arte son otra cosa.

Estos trabajan hacia la impecable eternidad ética.

El tauricidio es sólo holocausto regodeado.


Descansen en paz los 72.000 sagrados toros asesinados en España en lo que va de siglo, y descanse en paz también Víctor Barrio, este humano que murió ayer sosteniendo -por inconcebible que resulte (ver vergonzosa foto anexa)- que el asesinato de no humanos puede ser considerada vocación respetable en un mundo que camina, inexorablemente, hacia la impecabilidad ética.

Mis condolencias a las 72.001 familias afectadas
".

#GoVegan 
#StopTauricidio

Jack Babiloni,
domingo 10 de julio de 2016